
Este viernes se estrenó otro filme veraniego vagamente basado en el libro de
Jules Verne, y filmada al estilo de las
pelis de
Roger Corman. Quienes vimos la versión de Charles
Bracket de 1959 podemos apreciar los avances técnicos que han hecho de esta nueva versión una experiencia digna del cine. Claro, la del '59 obviamente yo la vi por televisión, razón de mayor peso para ver esta en cine. Cuando fui a ver 10,000 B.C. sentí algo similar, ya que este tipo de
peli están todas basadas en otras de los cincuenta y sesenta. De acuerdo a los Tres Ejes, la
peli no
saldría muy alta en esa escala. Su guión no es muy intrincado y las razones que motivan a que los personajes lleguen al Centro de la Tierra no son las mejores. La fotografía es muy similar a la de otros filmes de este tipo,
lo que no la hace mala, es
bastante espectacular. La edición es muy buena, ya que nos conduce por diversas etapas del viaje sin aburrirnos. Mi única queja es que a Puebla no llegó en tercera dimensión como fue anunciada en los cortos, a ninguna sala llegó en este formato. Sigo viendo pruebas y teniendo evidencia para calificar a los poblanos de ser pésimo público, y a los empresarios de los cines, unos obtusos.
Journey to the Center of the Earth recibe una coca fría con palomitas y salsa valentina, gran
matiné, y aplica la ley de verse en cine o perder la mitad de su espectacularidad.

Les recuerdo la escala de calificación, en orden descendente (y gracias por visitar El Atrio):
Obligada a verse, un vaso grande de coca fría con nachos y queso extra.
Entretenimiento asegurado, un vaso de coca fría con palomitas y salsa.
Aceptable, un vaso de coca y palomitas.
Para rentar un día de ocio, una
fanta con
totis.
Hay que quemarla,
pepsi con
totis.
*Aplican variaciones sujetas a mi muy personal voluntad.